28 de enero de 2010

Pensamiento Cristiano

21 de enero de 2010

Agua de Vida, Sangre de Vida

Canción: De Jesús Adria Romero. "Si hubiera estado allí"

NOTAS SOBRE LITERATURA HEBREA

LITERATURA HEBREA I. Quizá algún cambio climático, un elemento externo creado para solucionar un problema común de hambruna, por ejemplo, convirtió lo que geográficamente se conoce como la Media Luna Fertil en un nicho de transformación que se conoce generalmente como Mesopotamia (en griego, ‘entre ríos’), región que se convirtió en uno de los primeros centros de civilización urbana, situada entre los ríos Tigris y Éufrates, en la zona que en la actualidad ocupan los estados de Irak (principalmente), Irán y Siria. La riqueza natural de Mesopotamia siempre ha atraído a pueblos procedentes de las regiones vecinas más pobres, y su historia es la de continuas migraciones e invasiones. La lluvia es escasa en la mayor parte de la región, pero cuando el fértil suelo se riega a través, de canales produce abundantes cultivos. La necesidad de autodefensa y riego llevó a los antiguos mesopotámicos a organizar y construir canales y asentamientos fortificados. Desde el 6000 a.C. los asentamientos aumentaron, convirtiéndose en ciudades en el IV milenio a.C. El primer asentamiento de la región fue probablemente Eridú, aunque el ejemplo más destacado es Uruk (la Erech bíblica) al sur, donde los templos de adobe se decoraron con fina metalurgia y piedras labradas. El desarrollo de una administración también estimuló la invención de una forma de escritura, la cuneiforme. Los sumerios probablemente fueron responsables de esta primera cultura urbana que se extendió hacia el norte del Éufrates. Otros asentamientos importantes de Sumer fueron Adab, Isin, Kis, Larsa, Nippur y Ur. Hacia el 2330 a.C. la región fue conquistada por los acadios, pueblo semítico del centro de Mesopotamia. Su rey, Sargón I el Grande (que reinó hacia el 2335-2279 a.C.), fundó la dinastía de Acad, y en su época la lengua acadia comenzó a sustituir al sumerio. Los gutis, tribu de las colinas del este, acabaron con el dominio acadio hacia el 2218 a.C., y, después de un intervalo, la III Dinastía de Ur llegó a dominar gran parte de Mesopotamia. En Ur, hubo un florecimiento final de las tradiciones sumerias. Los invasores precedentes del reino norteño de Elam destruyeron la ciudad de Ur hacia el 2000 a.C. Bajo su dominio ninguna ciudad consiguió el control total hasta mediados del siglo XVIII, cuando Hammurabi de Babilonia unificó el país durante algunos años al final de su reinado. Al mismo tiempo, una familia amorrea obtuvo el control de Assur en el norte; sin embargo, tanto Babilonia como Assur pronto cayeron a manos de los recién llegados. Hacia el 1595 a.C. los hititas tomaron Babilonia que poco después cayó bajo el control de los casitas. Durante los 400 años siguientes Babilonia se desarrolló notablemente; sus reyes adquirieron un poder similar al de los faraones de Egipto y su población estableció amplias relaciones comerciales. Assur cayó en manos del reino de Mitanni, fortalecido por los hurritas procedentes del Cáucaso, quienes probablemente estaban relacionados con el pueblo de Urartu. Los hurritas habían estado en Mesopotamia durante siglos, pero después del 1700 a.C. se extendieron por todo el norte y también por Anatolia. II. En realidad, siendo el pueblo hebreo uno de los más antiguos pastoriles del mundo y habiendo atravesado por prolongados tiempos y espacios geográficos en su caminar, no es en absoluto extraño que se avecindaran en la fértil Meda Luna. Etimológicamente, el nombre hebreo parece significar ‘aquéllos que van de un sitio a otro’ o ‘nómadas’, designación aplicada a ellos por los amorreos. En general, se cree, aunque algunos estudiosos lo niegan, que los hebreos son el pueblo denominado habiru o habiri en las tablillas cuneiformes (1400 a.C.) encontradas en Tell el-Amarna, Egipto. Sin embargo, estas inscripciones no hacen referencia al origen o carácter étnico de los habiru. A menudo los historiadores escriben sobre historia mundial en términos del desarrollo de las civilizaciones que fueron definidas por un imperio determinado. ¿Qué define a un imperio y qué sugiere la creación de un imperio? Las regiones de Mesopotamia, Egipto (el valle del Nilo) y del valle del Indo son tres zonas ricas que permiten analizar cómo pueblos e ideas se agrupan para dar lugar a civilizaciones e imperios y cómo el factor primordial que define estas formaciones y agrupaciones es el agua. Imagine tres zonas escasamente pobladas, pero con grandes reservas de agua y muy fértiles, en una época anterior a la historia escrita. Dos de estas zonas son valles fluviales y la tercera se encuentra situada entre dos ríos formando una rica llanura. Imagine que a estas regiones llegan pueblos para establecerse allí y dedicarse a domesticar y cultivar plantas y animales. Estos territorios fluviales favorecen la práctica de la agricultura y la ganadería y su éxito atrae hacia estas zonas una migración humana y animal cada vez mayor. A medida que aumentan estas poblaciones, también lo hacen sus necesidades, generando unas formaciones sociales y político-económicas características de los espacios urbanos antiguos y de los estados después llamados de Mesopotamia y los valles del Indo y del Nilo, generalmente llamados La Fértil Media Luna. Las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto y del valle del Indo se caracterizan por una alta densidad de población, el desarrollo de procesos de urbanización y por la innovación cultural, elementos que están relacionados con el desarrollo del comercio y una mayor interacción cultural. Es decir, estas civilizaciones pueden ser imaginadas como agrupamientos de personas, bienes e ideas cuya existencia y dinamismo estaban basados en su movimiento e intercambio. Las agrupaciones de personas, bienes e ideas sugieren diferenciación y diversidad, características éstas específicas de los imperios. La riqueza tanto humana como material e intelectual de las regiones fue generando la necesidad de una organización como resultado de la innovación, la comunicación y el movimiento de las poblaciones. Un sencillo ejemplo de este intercambio pueden ser las tecnologías de producción de alimentos. Una de las primeras innovaciones fue la elección de los tipos de alimentos de una región, así como los lugares de cultivo y las condiciones de cultivo de los mismos. El uso del suelo y del agua en estos valles fue otro signo de innovación e intercambio. A pesar de que no disponemos de una visión clara de las tecnologías utilizadas en el valle del Indo, sabemos que en el caso de Mesopotamia la clave para hacer cultivable el llamado la tierra con mayor eficacia, fue la tecnología de irrigación. De hecho, el regadío se convirtió en el factor clave de la civilización. Como consecuencia de la necesidad de regadío, los códigos religiosos y legales de muchas sociedades de Mesopotamia se basaron en el uso del agua. Las civilizaciones de Egipto y del valle del Nilo estaban basadas en las ricas capas de aluvión que las inundaciones anuales depositaban a lo largo de las orillas del Nilo, en el delta y en los terrenos inundables. El uso de agua y la periodicidad de las épocas de inundación obligaron a una serie de cambios tecnológicos, tales como el calendario. Las tecnologías agrícolas y ecológicas de estas sociedades atrajeron a inmigrantes y viajeros que a menudo traían mercancías e ideas que aportaban a la cultura de estas civilizaciones. Cada vez llegaban más personas y la densidad de población iba aumentando. La capacidad de estas zonas para alimentar a su población —capacidad que puede considerarse como riqueza— atraía cada vez a más pueblos. Algunos de estos entraban en estas zonas de forma pacífica, mientras que otros utilizaban la fuerza para mantener o ampliar sus dominios geográficos y culturales haciendo gala de una actividad imperial. Esto daría lugar a un modelo interesante de construcción de centros urbanos como protección frente a las fuerzas invasoras, tal como se observa en los asentamientos amurallados del valle del Indo y los de inicios de la cultura mesopotámica. Sin embargo, aunque estos asentamientos amurallados repelían a los invasores, también los atraían. Los valles fluviales y las llanuras, así como su riqueza agrícola, favorecían la formación de ciudades. Las propias ciudades —tales como Harappa, en el valle del Indo; Ur, en Mesopotamia; o Menfis, en Egipto— se convirtieron en un exponente de la riqueza de estas regiones y en el emblema de sus respectivos imperios, sirviendo como puntos clave para permitir la expansión del imperio o resistir las amenazas de otras potencias. A lo largo de los siglos estas tres civilizaciones se fueron desarrollando gracias al movimiento, la mezcla y el asentamiento de poblaciones en estos ricos valles y llanuras fluviales, al crecimiento de su población con el consiguiente aumento de la densidad, y a la expansión de los asentamientos para formar ciudades y más tarde también ciudades-estado, estados e imperios. De nuevo, se garantizaba así el movimiento y el intercambio de personas, bienes e ideas; a veces de forma pacífica y otras veces mediante la fuerza. Esto se observa tanto en el movimiento de diferentes pueblos a través de Mesopotamia, desde los acadios hasta los asirios y los caldeos, como en las estructuras sociales, políticas y económicas que crearon. Las formas en las que estos pueblos entraron en Mesopotamia y las formas en que se mezclaron y se beneficiaron de ella indican movimiento e intercambio. Nuevo patrones de lenguaje, tales como la sustitución inicial de la lengua acadia por la sumeria, demuestran las innovaciones producidas por estos movimientos e intercambios. El cambio de poder también fue uno de los resultados clave de estos movimientos e intercambios, como sucedió cuando los elamitas, que llegaron a continuación de los acadios, se hicieron con el control de la vida urbana de Mesopotamia y se mezclaron con las poblaciones locales. El conglomerado de pueblos, lenguas y culturas intervino en la creación de una visión del mundo nueva, aunque limitada. En el 700 a.C., la extensión del imperio asirio lo vinculó literalmente a los egipcios a través de las actividades de búsqueda de un estado imperial. Esta vinculación puede expresarse como interacción e intercambio. A través del intercambio diplomático y la lucha militar se resolvieron los conflictos sobre las fronteras del imperio y las zonas de control. Dentro de las actividades diplomáticas, el matrimonio fue una forma muy visible que dio lugar a intercambios entre las familias reinantes, uniéndolas política y económicamente. La relación entre egipcios e hititas ilustra este punto. En el siglo XIII a.C., ambas partes lograron dar fin a sus hostilidades gracias a un tratado de paz en el que el rey de los hititas ofrecía a su hija en matrimonio al faraón egipcio. Los ejemplos de hititas y asirios indican que estos matrimonios formaban parte habitual de la vida diplomática y política. Estos acuerdos a menudo producían el cese de las hostilidades, una mayor estabilidad regional y un mayor intercambio económico. Los matrimonios entre las clases gobernantes de estas sociedades muestran una forma de conceptualización del mundo. Si se estudia la mezcla de sociedades, en los niveles superiores encontramos documentación de interacciones que repudian las nociones modernas de raza, etnicidad, religión y nacionalidad. Los matrimonios políticos y los rehenes reales proporcionaron una forma de compartir cultura durante las divisiones y diferencias religiosas y étnicas y han contribuido a escribir la historia de la humanidad. En este caso, en el mundo antiguo existe documentación sobre estas relaciones que trascienden las nociones modernas de divisiones culturales y étnicas. Las uniones matrimoniales, desde el Tigris y el Éufrates hasta el valle del Nilo, también revelan los mismos tipos de alianzas que tenían lugar desde la costa mediterránea hasta el interior de Africa. Las interacciones entre Egipto y Nubia (a menudo denominada Kush o civilización cusita) pueden ilustrar este punto. Heródoto escribe que las tropas egipcias del faraón Samético se exilaron a Nubia y allí declararon su lealtad al trono cusita, siéndoles entregadas esposas nubias. Flavio Josefo describe el conflicto de Egipto con Nubia durante el reinado de Seti, y cómo la novia nubia de Moisés, la princesa Tharbis, resolvió el conflicto entregando su ciudad a su futuro marido. Estos ejemplos sirven para mostrar la dinámica mucho más amplia de movimiento e interacción que caracterizaba a esta región. El movimiento y la interacción también puede apreciarse en los choques de ejércitos, lo que puede haber supuesto una innovación tecnológica y cultural. Así, por ejemplo, muchos historiadores piensan que la confrontación entre hicsos y egipcios dio lugar a la adopción por los egipcios de importantes innovaciones militares. En este conflicto los egipcios descubrieron las ventajas de las armas de hierro frente a las de bronce y la superioridad del carro como vehículo de asalto. La interacción entre egipcios y nubios presenta muchas características comunes. La similitud de los rasgos clave de estas dos sociedades ha dado lugar a un importante debate sobre quién predominaba sobre el otro. La arquitectura monumental de ambas regiones, en especial sus pirámides y templos, es sorprendentemente similar. Los jeroglíficos de Nubia son una forma claramente reminiscente de las formas egipcias y están consideradas como una derivación de estas. Las instituciones reales en ambos estados y los órdenes religiosos que les rodeaban son claramente similares, hasta el punto de que unas veces eran los egipcios los que se sentaban en el trono nubio y otras veces los nubios los que dirigían al pueblo egipcio. En los niveles superiores de ambas sociedades se compartían fuertemente la cultura y las formas políticas. La necesidad de autodefensa y riego llevó a los antiguos mesopotámicos a organizar y construir canales y asentamientos fortificados. Desde el 6000 a.C. los asentamientos aumentaron, convirtiéndose en ciudades en el IV milenio a.C. El primer asentamiento de la región fue probablemente Eridú, aunque el ejemplo más destacado es Uruk (la Erech bíblica) al sur, donde los templos de adobe se decoraron con fina metalurgia y piedras labradas. III. El desarrollo de una administración también estimuló la invención de una forma de escritura, la cuneiforme. Los sumerios probablemente fueron responsables de esta primera cultura urbana que se extendió hacia el norte del Éufrates. Otros asentamientos importantes de Sumer fueron Adab, Isin, Kis, Larsa, Nippur y Ur. Esta escritura sumeria fue rápidamente adoptada por muchos pueblos comerciantes, los fenicios, entre otros y las tecnologías de escritura, que eran tabletas de arcilla humedecidas y trabajadas luego con un instrumento puntiagudo, exigieron poco a poco una abstracción de la fonología original y también un uso económico del lenguaje, en el sentido de evitar la acumulación de palabras. La base de esa escritura suele conocerse como semítica. Pero lo que es necesario destacar aquí es que ya desde 7 o 6 mil años a.C. se estaba generando una literatura, es decir, el desarrollo de una lengua con intención no sólo utilitaria, sino estética y religiosa. Hacia el 2330 a.C. la región fue conquistada por los acadios, pueblo también semítico del centro de Mesopotamia. Su rey, Sargón I el Grande (que reinó hacia el 2335-2279 a.C.), fundó la dinastía de Acad, y en su época la lengua acadia comenzó a sustituir al sumerio y sus derivaciones. Los gutis, tribu de las colinas del este, acabaron con el dominio acadio hacia el 2218 a.C., y, después de un intervalo, la III Dinastía de Ur llegó a dominar gran parte de Mesopotamia. En Ur, hubo un florecimiento final de las tradiciones sumerias. Los invasores precedentes del reino norteño de Elam destruyeron la ciudad de Ur hacia el 2000 a.C. Bajo su dominio ninguna ciudad consiguió el control total hasta mediados del siglo XVIII a. C., cuando Hammurabi, de Babilonia unificó el país durante algunos años al final de su reinado. Al mismo tiempo, una familia amorrea obtuvo el control de Assur en el norte; sin embargo, tanto Babilonia como Assur pronto cayeron a manos de los recién llegados. Hacia el 1595 a.C. los hititas tomaron Babilonia que poco después cayó bajo el control de los casitas. Durante los 400 años siguientes Babilonia se desarrolló notablemente; sus reyes adquirieron un poder similar al de los faraones de Egipto y su población estableció amplias relaciones comerciales. Assur cayó en manos del reino de Mitanni, fortalecido por los hurritas procedentes del Cáucaso, quienes probablemente estaban relacionados con el pueblo de Urartu. Los hurritas habían estado en Mesopotamia durante siglos, pero después del 1700 a.C. se extendieron por todo el norte y también por Anatolia. Hacia el 1350 a.C., el reino de Asiria, al norte de Mesopotamia, comenzó a destacar. El ejército asirio derrotó a Mitanni, conquistando en poco tiempo Babilonia hacia el 1225 a.C., y llegando al Mediterráneo hacia el 1100 a.C. Durante los dos siglos siguientes, esta expansión fue detenida por las tribus arameas procedentes de la estepa siria y, con la ayuda de tribus caldeas, invadieron Babilonia. Asiria combatió a éstas y a otras tribus, expandiéndose de nuevo después del 910 a.C. Durante su mayor extensión (c. 730-650 a.C.) el Imperio asirio controló Oriente Próximo desde Egipto hasta el golfo Pérsico. Las regiones conquistadas quedaron bajo el mando de reyes vasallos o, si existían problemas, eran anexionadas. Siguiendo una antigua práctica, los individuos rebeldes eran deportados, produciéndose una mezcla de razas en todo el Imperio. Las frecuentes revueltas precisaban una fuerte potencia militar, pero no se pudo mantener el control en un dominio tan amplio durante mucho tiempo. Las presiones internas y los ataques de los pueblos de Media y los caldeos de Babilonia provocaron el colapso en el 612 a.C. Los medos tomaron la parte elevada del país, dejando Mesopotamia a los caldeos bajo el gobierno de Nabucodonosor II. Los caldeos rigieron Mesopotamia hasta el 539 a.C., cuando Ciro el Grande de Persia, quien había conquistado Media, capturó Babilonia. Bajo los persas, Mesopotamia se dividió en las satrapías (provincias) de Babilonia y Assur, desempeñando Babilonia un papel fundamental en el Imperio. La lengua aramea, ampliamente hablada con anterioridad, se convirtió en el idioma común, y el establecimiento de un gobierno imperial trajo consigo la estabilidad a la región. Sin embargo, al final, el régimen fue demasiado opresivo y la prosperidad de Mesopotamia declinó. Tras la conquista de Asia Menor por Alejandro Magno en el 331 a.C., la dinastía helenística de los Seléucidas, fundada por Seleuco I gobernó en Mesopotamia. Se fundaron una docena de ciudades, la más importante de las cuales fue Seleucia del Tigris, trayendo la cultura, el comercio y una renovada prosperidad helenística a la región. También se construyó un nuevo sistema de canales, el Nahrawan. Hacia el 250 a.C. los gobernantes Arsácidas de Partia tomaron Mesopotamia a los Seléucidas. Los partos organizaron su imperio además de organizar distintos estados vasallos, en los que las ideas griegas y persas se mezclaron. Tras rechazar los ataques romanos, los partos cayeron en el 226 d.C. a manos de los Sasánidas de Persia, cuyo dominio se extendió desde el Éufrates hasta el actual Afganistán. Establecieron un gobierno eficaz, con una jerarquía de funcionarios, y mejoraron el sistema de canales de riego y drenaje. El conflicto intermitente en el noroeste con la provincia romana de Siria, posteriormente parte del Imperio bizantino (después del 395), y con los árabes en las zonas fronterizas del desierto, condujeron a la destrucción del Imperio de los Sasánidas en el 635 a manos de los árabes, quienes llevaron consigo la nueva religión islámica. 1947 Jum’a, un pastor de la tribu Ta’amireh de los beduinos nómadas, descubrió unos manuscritos antiguos en piel y tela en una cueva al noroeste del mar Muerto, en el valle de Qmran. Importantísimo hallazgo arqueológico, estos manuscritos constituían la primera parte de una colección de textos hebreos y arameos que se fueron revelando tras el primer hallazgo de Jum’a. Estos antiguos textos, que incluyen el Libro de Isaías completo y fragmentos de todos los demás libros del Antiguo Testamento, excepto del Libro de Ester, han resultado ser 1.000 años más antiguos que cualquier otro texto hebreo conocido. El hebreo era la lengua literaria principal de los judíos hasta el siglo XIX de esta era, momento en que empezaron a utilizar las lenguas indoeuropeas para escribir obras de erudición judía, y el yidish se convirtió en vehículo de expresión literaria. La literatura hebrea se puede dividir cronológicamente en doce periodos: La era antigua está formada principalmente por el Antiguo Testamento y los tres primeros periodos de la literatura estuvieron dedicados a la redacción de varias partes del mismo. En el primer periodo, que se extiende desde los primeros tiempos hasta el año 950 a.C., se escribió casi toda la parte poética y sapiencial. Entre los siglos IX y V a.C. se pusieron por escrito los libros que integran el Pentateuco o Torá, quedando así fijados gráficamente unos textos que —al igual que en el resto del Antiguo Testamento y muchos textos de literatura y épica de diversos pueblos— se habían venido trasmitiendo oralmente de generación en generación. Conviene recordar, no obstante, que los manuscritos más antiguos conservados son de época muy posterior. Al segundo periodo (s. X al VI a.C.) pertenece la mayor parte de narraciones históricas relativas a los reinos de Israel y Judá, algunos de los Salmos, y los oráculos de algunos profetas. Durante el tercer periodo (segunda mitad del siglo VI al s II a.C.) se escribieron los libros conocidos en la biblia hebrea como ketubim (hagiógrafos), específicamente Eclesiastés, Job, Proverbios, y gran parte de los Salmos. Muchos escritos apócrifos (deuterocanónicos según la denominación en las biblias católicas) también pertenecen a esta época. Gran parte del Antiguo Testamento fue traducido durante esta época del hebreo al griego, que era entonces la lengua culta por excelencia, por eruditos judíos residentes en Egipto. En el cuarto periodo (II a.C.-I d.C.), el Midras, que se había empezado a escribir durante la cautividad de Babilonia, se dividió en dos partes, la Halajá y la Hagadá, por medio de las cuales se trataron temas teológicos y éticos, utilizando historias y anécdotas. Entre otras obras de esta época hay que citar los Escritos Apocalípticos del Antiguo Testamento, incluidos los atribuidos a Moisés, al profeta Daniel, al patriarca Enoch, y al predicador y reformista Esdras; los Manuscritos del Mar Muerto, atribuidos a la comunidad monástica de los esenios; y los escritos del historiador Flavio Josefo. A este periodo pertenecen los targumim o versiones del Antiguo Testamento en arameo, idioma, ya se ha mencionado, de uso común entre los judíos de esa época. Asimismo, las primeras versiones del Nuevo Testamento El mayor logro durante el quinto periodo (135-475) fue el Talmud. Se terminó la versión conocida como el Talmud de Palestina y comenzó a elaborarse la versión más importante del llamado Talmud babilónico. En el sexto periodo (470-740) se terminó el Talmud babilónico, se reunieron las primeras narraciones denominadas Haggadot (plural de Hagadá) y se creó la Masora, es decir, las anotaciones realizadas por ciertos rabinos al texto hebreo de las Escrituras. En el séptimo periodo (740-1040), se recopilaron los primeros libros hebreos de oraciones (c. 880), y se escribió el primer diccionario del Talmud (c. 900). En esta época apareció el Séfer ha-Mitzwot (El libro de los Preceptos), que pregonaba la vuelta a las Escrituras, escrito aproximadamente en el 770 por Anán ben David, fundador de la secta judía de los caraítas. Otro escritor importante del noveno periodo fue Saadia ben Josef ha-Gaón, autor de importantes obras teológicas y de una versión de gran parte de la Biblia hebrea al árabe, así como de diversas obras poéticas. Los grandes centros de la cultura judía estuvieron, a principios de este periodo, en el Norte de África y posteriormente se desplazaron hacia occidente, alcanzándose en la España medieval la edad de oro de la literatura poética, científica y religiosa de los judíos, lo que se consideró a posteriori como el noveno período. Entre el séptimo periodo y el octavo (1040-1204) destacaron tanto en los reinos cristianos como en al-Andalus muchos escritores judíos. En este ambiente cultural, el más elevado del mundo occidental de esos siglos, se sientan las bases de la poesía hebrea moderna. Menahem ben Sarug (910-970), nacido en Tortosa, y Dunas ibn Labrit, poeta andalusí, fueron los máximos representantes de sendas escuelas gramaticales. En el décimo periodo (1492-1755) teólogos, filósofos, como Baruch Spinoza, historiadores, matemáticos, poetas, comentaristas de la Biblia y lexicógrafos judíos escribieron muchas obras en hebreo y en lenguas europeas. El undécimo periodo (1755-1880) destaca por la obra de Mosé Mendelssohn, que con sus esfuerzos por dar a conocer la cultura occidental a los judíos de Europa Central, inició un movimiento conocido por la Haskalá (Ilustración). Retractor del uso del yidish, Mendelssohn y sus seguidores fomentaron el uso del hebreo, así como el de las lenguas europeas de los países donde residían sus correligionarios. Una de las primeras revistas literarias modernas en hebreo, Meassef (El Coleccionista) fue publicada por el círculo de Mendelssohn. Entre otros eruditos hebreos de esta época cabe destacar al filósofo nacido en Ucrania Nachman Krochmal. Discípulo del segundo fue Samuel ibn Nagrella (993-1055), notable poeta que llegó a ser visir de Granada. Filósofo y poeta notabilísimo fue Selomó ibn Gabirol (1020-1058), que desarrolló su actividad en Zaragoza. Allí vivió también el filósofo y poeta Bahya ibn Paguda (1040-1110). Coetáneos suyos fueron los dos grandes poetas Moshé ibn Ezra (1055-1135) y Yehuda ha-Leví. Grandes polígrafos fueron Abraham ben Meir ibn Ezra (1092-1167) y Maimónides, quienes dejaron muestras de su erudición en el campo del derecho, la filosofía, las matemáticas o la medicina. A Maimónides se debe una obra capital en el campo de la filosofía y la religión judías, la Guía de los perplejos, escrita inicialmente en árabe y más tarde traducida al hebreo.

12 de julio de 2009

PASANDO POR UN DESIERTO

Hermanos: tengan por un gran gozo cuando se encuentren en pruebas, porque la prueba de nuestra fe produce paciencia. Y que sea la paciencia la meta de sus pruebas, para que sean perfectos y cabales y cabales y no les falte cosa alguna. Y si alguno de ustedes tiene falta de sabiduría, pídasela a Dios, que se las dará abundantemente. Pero pida siempre con fe, porque el que duda es semejante a la ola de la mar, que es llevada por el viento de un lado a otro. Santiago 1: 2-6
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17 de junio de 2009

YO TENGO UN SUEÑO

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. Isaías 11: 6

ORACIÓN DE LOS PERSEGUIDOS INJUSTAMENTE

Oh, Señor, ilumina nuestras vidas y humedece nuestros labios. Somos los sobrevivientes. Sobre nosotros, ha venido toda tribulación y hemos sido pacientes, aún frente a la iniquidad, los agravios y la injusticia. Hemos abandonado toda comodidad y prosperidad, voluntariamente nos hemos sometido a sufrimientos y adversidades crueles, permaneciendo en el sendero de Tu Amor. Y aún así, estamos cautivos todavía y nuestros carceleros se ensañan, pues persistimos en andar dentro de la rectitud y la ley. No hay quien nos ayude, no hay quien nos ofrezca amistad. Por el contrario, muchos de nuestros amigos se han alejado. Oh, Señor, nuestras almas han probado la agonía, la turbación, la incertidumbre y el miedo, tolerando por Tu Amor la indignidad que los tiranos nos han infringido. Escúchanos ahora, libéranos de la opresión de los que con fuerza empuñan las armas, no permitas que nos destrocen con uñas y dientes. Estamos de pie humildemente ante Ti. Oh, Señor, fortalécenos con un espíritu nuevo, ilumina nuestros ojos que ya no tienen lágrimas, enséñanos tus maravillas en la oscuridad de la noche, enséñanos ese día en el que volvamos a ser hermanos en un sitio lleno de árboles frondosos, cargados de frutos, abre ante nosotros las puertas de un mundo feliz y que soplen sobre nuestros hijos las frescas brisas de tu poder. Si hemos sido indignos de Tu Bondad, perdónanos, como nosotros perdonamos a los que nos afligen. Sigue protegiéndonos pues sólo por Ti no hemos perecido. Y permítenos volver al hogar. Amén y amén.

16 de junio de 2009

LA SANGRE DE CRISTO NOS REDIMIÓ, NOS COMPRÓ, NOS DIO LIBERTAD

9 de mayo de 2009

EL TIEMPO DE LA CANCIÓN

Dicen que el que canta a Dios, ora dos veces. Los ángeles han reivindicado con creces, nos han ido enseñando, lo que significa la canción y la alabanza y adoración al Señor. Ahora, Eréndira Maita, una joven y hermosa criatura que ha dedicado su vida a Dios, se ha propuesto usar el don de su preciosa voz para alcanzar, con espíritu misionero, a muchas personas. Radicada en Barquisimeto, ella está orando y buscando patrocinantes para su primer CD y en la tarjeta, igual que en un tag de este blog, hay datos sobre las vías para colaborar. Un grito por Venezuela: la lucha es espiritual Por otra parte, se está organizando, la actividad "Un grito por Venezuela", para el 19 y 20 de Marzo del 2010, también en Barquisimeto, en donde participarán, por fe, adoradores de todas las naciones, para pedir por Venezuela.

16 de abril de 2009

LA MAGNIFICA CREACIÓN

...miren los lirios del campo, la hierba que hoy es y mañana no es, y que visten con tal magnificencia, que ni el rey Salomón en los tiempos de su gloria...

EL TIEMPO DE LA CANCIÓN

Eréndira Maita ha dedicado su vida a trabajar en la viña de Dios. Su vida entera. Ahora, quiere avanzar y llegar a todas las naciones mediante el canto, porque Dios la ha dotado de una voz hermosa y ella se ha preocupado en cultivarla, como se cutiva un jardín.

Empezó el proyecto EL TIEMPO DE LA CANCIÓN (Cantares 2:12) y desea concretar el sueño de un CD. Sabemos que todo proyecto tiene su lucha y que la lucha es dura, pues no solamente es contra las circunstancias sociales y económicas, sino también contra principados y potestades.

Ahora, necesita de nuestro apoyo económico. Para mayor información, comuníquese con ella, hermano, en la dirección-e
erelindam@gmail.com. O en los teléfonos 58-0424-524-9879, 0416-850-8871.

Si de su corazón brota el deseo de dar una ofrenda, su CA en el Banco Mercantil es 0105-0737-53-0737016299, a nombre de Eréndira Maita.

Así apoya un mensaje de esperanza en un mundo que necesita mucho de ella.

(Al respecto, visite también www.Facebook.com )

UN MINISTERIO INDISPENSABLE: EL CUIDADO A LOS ENFERMOS


Cada uno quien se dedica al cuidado pastoral de sus miembros ha realizado aquellas visitas hospitalarias que tienen un carácter de alegría y esperanza, por ejemplo al nacer un bebé o después de una operación exitosa. Pero igualmente existen esas visitas a las que vamos con un poco de inseguridad, porque son visitas en dónde la oscuridad y la desesperanza están programadas. Especialmente si se trata de personas que no conocen a Cristo. Pero la gente se torna especialmente receptiva cuando está en el hospital.

La enfermedad en líneas generales produce una crisis en la persona enferma y en su familia inmediata y desestabiliza toda la situación familiar. Sobre todo si la enfermedad llega a ser una carga económica para la familia. A continuación presentamos algunos consejos que le pueden ser útil al planificar su próxima visita hospitalaria:

• Hoy en día, los costos de los seguros médicos se han incrementado, esto se traduce en estancias cortas en el hospital. Por lo mismo, el pastor debe estar alerta para aprovechar estas breves oportunidades.

• En caso de emergencia, vaya al hospital tan pronto como sea posible. Consiga la mayor información posible de la ubicación del paciente. Usted puede ser un gran aliento tanto para el paciente como para la familia.

• Si es posible, prepárese antes de la visita hospitalaria con algún texto bíblico oportuno para la situación: Algunos textos que tratan acerca de cómo confrontar la enfermedad son: Salmo 23, Marcos 1:29-34, Marcos 6: 53-56, Santiago 5:14-16. Además algunos textos acerca de cómo recobrar fuerzas y ánimo: Salmo 46, Salmo 138, Isaías 40:27-31, Isaías 51:12-16, Efesios 6:10-20, 2 Tesalonicenses 2:16-17.

• Antes de llegar al hospital busca un momento para orar, para buscar la dependencia de Dios y pedir que obre a través de ti. Recuerda que Usted representa a Jesucristo, el sanador y salvador de los hombres.

• Trate de visitar antes de que entren a la sala de cirugía. Con frecuencia, los pacientes experimentan mucha ansiedad frente a una operación o a la posibilidad de enfrentarse a un desenlace fatal. Una oración y un breve pasaje de la Biblia pueden ayudar a los pacientes a comprender que Dios está con ellos en medio de su cirugía.

• Recuerde, usted es un profesional y parte importante del equipo que busca la sanidad de la persona. Muchos hospitales están reconociendo el potencial sanador de la oración. Al mismo tiempo que respeta al personal médico por su labor, usted como pastor puede ser de gran ayuda al paciente.

• Que sus visitas en el hospital sean breves y positivas para el paciente. Después de todo, usted está representando al Dios que ama y cuida de cada persona. El quedarse mucho tiempo con el paciente puede ocasionar que el paciente pierda energías que necesitaría para su recuperación.

• Ofrezca como Pastor la lectura de una porción de la Biblia y una oración por el paciente. Aun cuando la persona no conozca a Cristo de manera personal, una oración puede motivarla a reflexionar acerca de su relación con Dios.

• Una visita en el hospital también puede ser una oportunidad para el evangelismo. La gente suele estar más cautelosa de su mortalidad en ese ambiente. Sea sensible a la dirección del Espíritu Santo cuando habla a las personas acerca de asuntos espirituales.

• Reconozca las necesidades de los miembros de la familia y de los amigos. Su presencia puede ser más importante que cualquier respuesta que usted pueda dar.

• A menos que haya una razón médica para estar a cierta distancia del enfermo, dé la mano al paciente. Tocar la mano o el hombro cuando habla ú ora transmite un sentido de compasión y la voluntad de conectarse físicamente con la persona.

• Trate de evaluar las necesidades emocionales del paciente. Un día puede ser una palabra de ánimo para ayudar al paciente a superar el temor o la soledad. En otra ocasión, podría enfocarse en ayudar a superar la debilidad física después de una cirugía. Sea sensible a lo que el paciente expresa por medio de gestos o tonos de voz.

• Si hay alguna duda de si usted debe ir al hospital para hacer una visita, vaya de todas maneras. Esta puede ser la oportunidad para tener un momento pastoral que posiblemente no se vuelva a presentar de la misma manera.

Comenta un pastor que salió del cuarto del hospital, luego de visitar a un hombre joven -en sus juveniles treintas. Exteriormente, ese hombre parecía ser la representación de lo saludable. Apenas el pastor puso el pie en la calle, el Espíritu Santo le urgió a regresar a la habitación de este paciente y hablarle de su condición espiritual. Impulsado por esta persistente iluminación del Espíritu, el pastor regresó a la habitación de este hombre joven y lo dirigió a depositar su fe en Cristo. El paciente dejó pronto el hospital pero, inexplicablemente, murió unas semanas después. Ante este desenlace, el ministro se sintió contento porque no desaprovechó una oportunidad para brindar cuidado a una persona de su congregación.

Como pastores de iglesias, una de nuestras grandes responsabilidades es el cuidado pastoral de los enfermos de nuestra iglesia y de la comunidad donde servimos. Hagamos este trabajo con amor y sensibilidad. ¡Que Dios le bendiga grandiosamente en su próxima visita hospitalaria!

EN EL PRINCIPIO...

EN EL PRINCIPIO...
el ESPÍRITU DE DIOS rielaba sobre las aguas

GÉNESIS


En el principio, era la Palabra y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios.

Éste era el principio de todas las cosas.

Todas las cosas por Él fueron hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho sería.

En Él estaba la vida y la vida era la luz de todos los hombres...

Juan 1: 1-5

Y la tierra estaba desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la luz y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Y dijo Dios: sea hecha la luz. Y la luz se hizo. Y vio Dios que la luz era buena y separó la luz de las tinieblas...

Génesis 1: 2-5

Ver 2 Co. 4: 6

Busca a Dios y lo hallarás.


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